En ciudades apagadas
con cerebros apagados
cercenan los labios,
estridentes de rabia.
Una oscura cortina
oculta la realidad
y subestima la libertad
proyectándola en ciudades
de quince minutos...
Abruptos genocidios
hacia la población
y biología funcional
con chips en boga,
inminente novedad.
En sueños desbaratados
a cerebros apagados,
que carecen de manos
útiles por dócil sociedad
a suplantar, por mecanismos
y razonamientos digitales,
avance hacia umbrales de fuerza
de trabajo reemplazable.
En verdades recicladas
y mentiras redituables,
virtuales voluntades
de cerebros apagados
en ciudades apagadas.
Manipulan la atmósfera,
compran justicia corrompible,
eliminan a sus antagonistas
y sin gran pericia, encauzan
al ganado humano al apagón
funcional, emocional y espiritual.
Hernán J. Moreyra