Trigo de oro te llaman
Adquisitivo, por ti muchos viven y sin ti
No hay destino
Valorado y respetado
Trocito de fortuna
Amarillo, verde, negro, es tu color.
Contigo no hay rosas rojas, hay de cualquier color, gamuza, púrpura para vestir a la luna.
No eres ruin, eres astucia, eres impulso.
Me traspasa la ilusión de tenerte de mi lado, que no me falten cobijas para abrazarte, que seas mi amante fiel y mi eterno enamorado, ¡para que no me falten flores y un tequila aquí a mi lado para embriagarnos tú y yo! Solos, te dije.
Para grabar nuestros garabatos.
Palabras sueltas sin razón
Palabras que entusiasmen a mi amado.
Llévame a tu Santorini, tomaremos un café con un Charlotte Clementina y déjame ser tu niña, para pintarte la cara.
También ayúdame a dar la mano a quien en saco roto ha nacido o sigue nadando en lago sin orilla; en lugar de tener amigos, lo persiguen abogados.
Pena alguna me es por aquellos que no nacieron en cuna de oro, mas abrazaron al acero. Pero tú, de linaje real, donde el trigo de Abraham duplicó los reinos de oriente, ¡tú, majestad!, dominas al occidente, tú que visitas querubines.
No hay nada imposible en esta tierra que no puedas comprar, aunque no puedas sanar aun quedando en la ruina.
Mejor rodéate de paz y no financies las guerras, porque al pobre se destierra cuando tu mano no sostiene.
Bendecido y prosperado eres; ven y cumple tu misión. Prosperado sea quien te tenga; a quien no le faltes, seguro será amado.