Si amarte fuera pecado
y el infierno fuera mi final,
no cambiaría mi destino
por dejarte de amar.
Mi corazón no aprendería
ni un segundo a olvidar,
ni sabría qué es la vida
si no te puede amar.
Somos dos almas que eligieron
caminar en unidad,
y no hay tiempo ni distancia
que nos pueda separar.
Porque en cada latido te nombro,
y en cada aliento estás tú,
como un hilo invisible y eterno
que me ata a tu luz.
Y si el sol se apaga de pronto
y la noche lo cubre todo,
serás luz en mi sombra,
mi refugio, mi todo.
Mi último pensamiento,
mi amor de verdad …
porque amarte, amor mío,
es mi forma de libertad.