Cuando solía soñar
sentía libertad.
De mi pecho brotaban flores que llevaban ilusión, pero nunca fui feliz.
¿Cuándo sucedió?
Los sueños desaparecieron,
las flores marchitaron.
Ya no importa lo que suceda.
Dejé de preocuparme por fingir felicidad y todo me molesta.
Mi arte se quedó en el olvido y mis libros se cubrieron de polvo.
He vuelto a ser un cascarón sin cuerpo.
No asisto más a terapia, ya no creo mejorar,
y mis pensamientos me sugieren poner un punto final...
Estoy sangrando mientras lloro, y así mis letras florecerán en el silencio y la oscuridad del anonimato.
Si desaparezco,
que nadie me nombre.
Tal vez, en la tierra,
florezcan las flores; que mi tumba se olvide
y que de ella crezcan flores, como las que anhelé
cuando yo tenía nombre...
\"Este será mi poema final...Iset\"