_Deponer las Armas_
Dejo el hierro en el suelo,
callo el ruido y el mal;
que descanse en el duelo
lo que quiso dañar.
Que se apague la ira,
que se rinda el rencor;
ya la vida suspira
por un pulso mejor.
Sean manos abrigo,
no amenaza ni afán;
que en el otro, el amigo,
nazca un mundo en la paz.
EmilioDR/ Abril 29/26