Andrés DC

He vuelto a hablar demasiado...

Volví a casa con la sensación

de haber dejado algo 

mal colocado en el mundo.

 

No era una frase concreta,

ni una mirada,

ni siquiera un gesto.

 

Era el conjunto,

ese exceso invisible que solo aparece

cuando ya es demasiado tarde.

 

Me preparé un café que no quería

y me senté frente a la ventana

como si desde allí pudiera ordenar

lo que había salido de mi boca.

 

Repetí la conversación en mi cabeza,

editándola, recortándola, mejorándola.

En mi versión, todo encajaba.

En la real, algo había crujido.

 

No es que mintiera.

Es que conté de más.

 

Hay verdades que, cuando se dicen,

pierden su lugar.

Se quedan flotando

como un objeto 

que nadie sabe ya dónde guardar.

 

Apoyé la taza aún caliente sobre la mesa

y como otras veces

me dije a mí mismo en silencio...

 

«He vuelto a hablar demasiado».