Todos tenemos un principio,
todos tenemos un final.
Todos nacemos diferentes,
todos moriremos por igual.
Entre ambos bordes caminamos,
entre dudas y sueños tropezando,
tejiendo la trama y la urdimbre
mientras se acerca el silencio final.
Somos luz que busca su forma,
somos sombra que perfila nuestro ser,
somos pasos que se van borrando
al ritmo de nuestro andar.
Y aunque los pasos se desvanezcan,
algo de nosotros quedará:
el recuerdo de aquello que fuimos,
la huella que inscribió nuestro andar.