No he podido traspasar tu soberbia,
la muralla que alzaste contra mi amor;
reconozco la falta de sinergia
ahora que me hallo lejos de tu ardor.
Algo no encaja; quizá sea la inercia
la que me impide llegar a tu corazón,
y no diré que provenga de tu histeria
el freno cruel de mi encendida pasión.
Tal vez ésa sea tu última estrategia:
callar el odio que sientes por mi candor,
mientras mi alma, vencida por la distancia,
aún te busca con febril y necio amor