D. Méndez

Dorayne

Es raro.

Nunca me agradó “Doris” como apodo,

ni “Dorayne” como nombre,

ni siquiera mi propia existencia

terminó de convencerme.

 

Pero por un instante,

todo lo que no me gustaba de mí

dejó de pesar,

Aún que quizá no fue suficiente,

ni eterno,

ni real del todo

pero sonó bonito.