Es raro.
Nunca me agradó “Doris” como apodo,
ni “Dorayne” como nombre,
ni siquiera mi propia existencia
terminó de convencerme.
Pero por un instante,
todo lo que no me gustaba de mí
dejó de pesar,
Aún que quizá no fue suficiente,
ni eterno,
ni real del todo
pero sonó bonito.