El tic-tac del reloj
suena y ni lo notamos,
hasta que las horas pasan
o se escapan.
El tiempo es tramposo:
lento cuando duele,
fugaz cuando amamos.
Cronometra segundos,
con calma cruel
y de pronto acelera sus agujas,
sin mirar atrás.
No espera...
Avanza siempre puntual,
exacto, soberano.
Si subimos ágil
en sus alas transparentes,
volaremos con él...
Si llegamos tarde,
nos quedaremos flotando
en el espacio...sin brújula,
sin la esfera de cristal
llena de blanca arena.
Nhylath