La extraño.
En las noches busco un motivo
que aplane el dolor,
una excusa para el corazón
que no se resigna a olvidar.
Con ella, quiero morir
en el fuego de su abrazo,
perderme en su voz
y renacer en su mirada.
Sin ella,
no soy nada,
solo un eco vacío
que recorre los pasillos
de una vida sin sentido.
Me aferro a recuerdos
que duelen y salvan,
a la esperanza imposible
de volver a empezar.
La extraño,
y en esta ausencia que deja
solo busco un motivo,
una excusa,
para seguir latiendo
cuando ya no está.