Mis ideas revolcadas como olas,
que poco a poco me arrastran a la orilla,
donde la espuma me disuelve;
donde no soy sino el final de un nuevo ascenso
y yo solo anhelo un poco más de este delgado tiempo.
Y si la luna me ayudara a controlar mis pensamientos,
como lo hace con las mareas vivas,
podría entonces mi alma encontrar un timón
para navegar estas aguas que me sacuden los recuerdos.
Y el horizonte, que aún se me hace fijo e indiferente,
por momentos me empuja a la corriente…