Jhetse

Iona ii. Isla sagrada

 

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Son los tiempos de la nieve,
de la antigua fiesta dulce
bajo ese cielo grisáceo
cubierto de densas nubes,
de luz antigua y pagana
que se esconde por las cumbres
cuando las noches acechan
entre las brumas solubles,
tiempo de los valles fríos
con escarcha en abedules,
baile y besos con muérdago 
junto al altar de Yule. 

Druidas reúnen sus barbas
para untarlas con betunes,
y convocan los ancestros
con los fuegos y sus luces
derramando la hidromiel
de orondos y grandes fudres,
para que beban las almas
que no llegaron al culmen,
y que se celen los dioses
de terrenales virtudes,
los tenues humos que adornan
al altar blanco de Yule.

Y las blancas observamos
bajo mantos de calumbre,
como respiran los dioses
en nuestra fiesta de Yule,
entre roble, mirto y hiedra,
aromas bajan y suben,
y el solsticio y los poderes
de los reflejos inmunes,
provocan las oraciones
por esas almas que sufren,
un nuevo sol y vida 
entre espíritus querubes.

...

ºººº

Puede verse en un segundo
un final que fue comienzo,
cuando estaba blanco el lienzo
que se ofrecía fecundo.
Así ha sido, leve mundo
donde todo son canciones
con violines o violones
que aunque estén desafinados
serán ecos recordados
con fantásticas visiones.

Han dejado una experiencia
todos los pasos del viento,
¿y será agradecimiento
lo que pide la conciencia?
Es así, sentido y ciencia
de un corazón vagabundo,
que aunque se esconde profundo
sabe que un significado
puede verse regalado,
puede verse en un segundo.

Me recuerdo el mausoleo
que aun vacío daba vida,
por su gracia compartida
de la virtud y el deseo.
Una imagen de Romeo
con un tulip por diadema,
blanco y rojo como lema
del valor de lo importante,
que aunque sea audacia errante
debe servir como emblema.


La brisa del mar, llorona,
ahoga el vergel frondoso,
pero permite algo hermoso
en la escarpada bretona.
Los pinos enanos de Iona
cuentan mitos y leyendas
de aquellos tiempos de ofrendas
donde el cielo luz donaba,
y hasta un amor sembraba
en las riberas de sendas.

Isla sagrada y bendita
donde brillan las mesuras
y cantan las sepulturas
con narraciones no escritas.
Kells espera en una ermita
con una letra ilustrada,
para ser acompañada
de un respeto generoso,
al decir que es misterioso
estudiar enamorada.

 

ºººº

 

 

Jhetsefany