Nunca volveré a sentir el abrigo de un cuerpo así,
ni se mojará tu piel con lágrimas que he llorado,
suave, tierna, lleno de amor que se alejó de mí,
al caer el aguacero en un atardecer no esperado.
Esa figura de mujer que hoy recuerdo tanto,
con palabras agridulces van llenando mi boca,
quiero decirte que te marchaste llevando mi canto,
pues tuvo que ser así mi corazón no se equivoca.
Es tu cuerpo, amada mía que encierra algo profundo,
un corazón amante que se olvidó de su última jornada,
recuerdas esa noche fría que vivimos en el mundo,
trayendo muchos recuerdos para un alma apenada.
Hoy siento una fatiga cuando llega tu recuerdo,
pues tu cuerpo ardiente en mis sábanas dormita,
y entre cojines te busco sintiendo que me pierdo,
porque llegará la mañana y mi pasión se agita.
Tienes cuerpo de diosa y así reinaste mis días,
ahora evoco tu nombre tierna y preciosa mujer,
pues han quedado en ti, mi llanto y mis alegrías,
pero te tuve que dejar, porque así no pudo ser.
Tu amor no lo sentía mío y yo no era tu pasión,
pues nunca lo negaré que tú fuiste muy hermosa,
y que todos los recuerdos están en mi habitación,
mis sábanas te esperan con la misma sensación.