Leoness

Anatomía de un caos

Miras tus manos 

y ves diez gorriones que olvidaron cómo volar,

atrapados en la pausa infinita 

de un latido que suena a madera seca.

No busques lógica en el rincón

donde los sueños se oxidan,

allí, la noche se bebe 

en cálices de sílice de eterno reflejo

y el destino es solo un gato negro 

jugando con el ovillo de la Vía Láctea.

En este caos, lo único prohibido es el sentido,

pues aparece un disfraz mal ajustado

sobre el cuerpo vibrante de la fantasía.