Muy dentro de mí
guardo un rincón para ti,
donde el tiempo no lastima
ni el miedo sabe existir.
Muy dentro de mí
algo se apaga sin ti,
cuando faltan tus caricias
y me cuesta hasta sentir.
En lo más hondo de mí
quedan brasas de lo que fui:
una voz enamorada
que no supo fingir.
Muy dentro de mí
sigues latiendo, insistente,
como un eco interminable
que desafía a la muerte.