Tu eres Zaida
la bella mora...
la de los tiernos labios
Dulces como la miel,
Miras desde el balcón
de la Alhambra....
Como lentamente tu mundo
Te abandona,
Ante caballeros
de largas lanzas...
Que hieren la paz
De los cielos,
Y tu corazón
muere despacio...
Entre jazmines de ensueño,
Y blancos arrayanes
levemente descuidados...
Amargos como la hiel,
Bella Zaida...
Qué fue de tu hermosura
niña de perla y nácar...?,
Ah mis ojos,
Mi pelo,
Mis labios... !,
Muy levemente
Descuidados...
y pálidamente deshojados,
Como gotas de rocío,
Dulces...
como la miel.