VASO Y MISTOL
Santiago del Estero, tierra de trayectoria,
regala un fruto generoso: el mistol.
Chiquito, dulce, que crece por doquier
y llena los vasos de amor a la vida.
Sus árboles dan sombra en los patios,
se hace jugo que refresca las tardes calientes.
Entre el puente carretero y los renglones que la unen,
se tejen lazos que no se rompen.
El sol calienta el suelo donde crece cada ramaje,
el viento lleva su aroma por cada calle y paisaje,
se cuece con cariño, se sirve con alegría,
es el sabor de la tierra que nunca se olvida,
un lazo entre la gente y su historia venturosa.
Cuando la gente se junta en el portal o en el patio,
saca los vasos llenos y se sienta a conversar.
Hablan de caminos recorridos, de sueños que siguen,
y en cada sorbo comparten todo su amor.
Autor: Antonio Pais, 🇦🇷 Argentina 🇵🇹, La Paz, Córdoba
Depto. San Javier