Fuiste un apoyo sincero,
cobijaste mi camino,
me quitaste el cruel espino,
en momento tan austero;
siempre, siempre verdadero,
el apoyo a mi destino,
y con ese trato fino
nunca, nunca zalamero;
me aleje de tu grandeza
y enfrente solo la vida
mas tu luz está presente,
gran señora, gentileza,
sigue mi alma agradecida
a esa llama, siempre ardiente...