De celeste y sol se viste el camino
Se abre paso la esperanza a cada kilómetro
Cargados de gratitud y favores
Maria, venimos una vez más sin merecerlo
Con la ilusión del hijo que vuelve desde lejos
Veo el río, el monte, la soledad a los lados
La vida pasa entre nuestras manos
y el amor incansable de la madre de Jesús
Nos guía desde la cuna con paciencia
Gracias por tanto madre del pueblo de Dios
Aquí una vez más en tu casa dejo parte de mí
Tendido a tus pies Madre de Itatí.