No te olvidé del todo, reina mía,
porque siempre en mi espíritu vibrante,
tu figura, de forma muy constante
aparece en mi tierna poesía.
No te olvidé del todo, tu alegría
que expresabas con risa delirante;
yo la escucho en mi rima sollozante
que recuerda momentos de placía.
En el fondo del alma tengo el verso
que una vez de ilusión sería nido;
en el cual mi soñar dejara inmerso
un precioso cantar, de fe tejido;
y que fuera del alma el universo
do viví del amor su colorido.
Autor: Aníbal Rodríguez.