Edmundo Onofre

CAMINO

El camino nace junto a los hontanares
entre verdes cerros y quebradas se pierde,
mientras los pájaros le cantan a su paso
en la llanura inmensa reaparece alegre.


Gira, viene, se estrecha, pero continúa;
su estela se ve desde las cimas baldías
donde es pisoteado, aplanado, suavizado
por aquel errante que busca un nuevo día.


¿Será tal vez este camino el derrotero?
¿o quizás un guía para los desolados?
Es sin duda, el que lleva en lontananza,
más allá del lugar recorrido y deseado.


Éste descenderá, se alzará o simplemente
deslizará suave su lecho en la llanura;
brindará su acogida desinteresada
al afligido vagabundo con ternura.


El resonar de aquellos pasos le entretiene,
le sensibilizan los cantos y lamentos
haciéndose un tanto carnal y casi humano
ni olvidando su misión en cada momento.


Camino, larga huella… estela de polvo
compañía eterna de muchos solitarios
te invitaré a voltear sólo por un instante
para que mires a este feliz solitario.