No es libre el hombre que camina solo,
el individuo aislado es presa fácil del yugo,
la fuerza nace en el puño de la organización.
La escuela será trinchera para forjar la ofensiva,
donde la unidad y lucha destruyan las cadenas.
La disciplina es el arma del pueblo organizado,
no es sumisión ciega ante el mandato del tirano,
es el fuego sagrado de una marcha sin retorno,
donde el bien de todos vencerá siempre al egoísmo
bajo la luz de la nueva pedagogía libertaria.
El pasado de opresión se quemará en la acción,
la nueva escuela será el fusil del oprimido,
no habrá perdón sin justicia en la obra diaria,
convertiremos la sumisión en ideas de acero puro.
La unidad será el grito que despierte al pueblo.
De la rebeldía en los surcos del saber vivo
nacerá el hombre nuevo bajo el sol de victoria.
De las aulas saldrá el pensamiento que ilumine
el mañana para derribar al corrupto y al déspota.
Del pueblo educado germinará la patria nueva.