No finjas que no sabés que es tuya mi alma,
Si tú muy bien sabes que el alma es bien mía;
Y así como en el pecho la tengo metida,
Al llevártela contigo... me quitas la vida.
Contemple mis ojos sin decir palabras,
Note cómo se rinde mi suerte perdida;
Que así como tu imagen la tengo clavada,
También son tus ojos mi alma y mi vida.
Y si tu te alejas mirando otros rumbos,
Dejando en mi pecho esta triste agonía,
Sabrás que te llevas, por todo este mundo,
Un alma que es tuya... ¡pero que era mía!
Esteban Lopez