Antonio Portillo

PODER

No fue el destino.
No fue la suerte.
Fue este único gesto que desgarra:
elegir.
Cerrar la puerta
aunque algo dentro quiebre
como hueso astillado,
aunque al otro lado queden nombres
todavía respirando.
Decir no
cuando esperaban mi silencio.
Decir sí
cuando el miedo me abría la garganta.
Tomar la vida
no como quien recibe el golpe,
sino como quien muerde el filo.
Decidir nunca es limpio:
arrastra las tripas,
cercena amarras a mordiscos,
abre tajos que ni la lluvia puede lavar.
Pero hay un instante —solo uno—
en que el mundo retrocede un paso,
te mira con asco,
y por fin entiende
que ya no puede doblarte las rodillas.
Ahí ardes.
Ahí empiezas a sangrar.

 

 

Antonio Portillo Spinola ©️