Fabio de Cabrales

Péndulo

 

Con la quietud de un síncope furtivo, 
desangró su mirada en el alcohol, 
retornando al pasado fugitivo
y a las heridas rojas bajo el sol. 

Hiere, con el puñal de lo pasado, 
su espalda recia, y hace, en el metal, 
bailar la sangre del enamorado
con ardor en un ósculo mortal... 

Clava en su estómago la apoteosis
de fatales panteras, y el dolor
alucina en su ignífuga sicosis, 
danzando en el candil encantador... 

Abre en su piel un lecho de corderas:
inmola somnolencias en su altar, 
y alza ropas de fúnebres panteras
en una estela ardiente y secular...