Cgabi

El riesgo de sentir

No te estaba buscando, no buscaba a alguien a quien amar. Pero te vi a lo lejos y supe que algo cambiaría. No sabía si para bien o para mal, pero quise intentar, quise atreverme.

 

Después de ver cómo las horas pasaban y parecían minutos a tu lado, supe que había algo que no era un sentimiento simple. Era una mezcla de nervios, miedo, tranquilidad y algo que aún no lograba entender.

 

Aun así, seguí… y me atreví a dar el primer paso: un beso. Simple, rápido, pero muy importante. No sabía qué pasaría después. En mi mente pasaban mil cosas y no sabía cuál sería tu reacción. Pero cuando nos miramos, entendí que ese sentimiento era mutuo.

 

Lo que no sabía era que eso que no podía nombrar… era amor.

 

Te amé desde el momento en que te vi. Amé cómo me mirabas: no con deseo ni con morbo, sino de verdad. Veías quién era yo. Tu mirada reflejaba cariño, amor y algo que aún hoy no sé explicar.

 

Ese beso lo cambió todo. Ya no éramos solo amigos, éramos algo más. Algo sin nombre, pero que el tiempo se encargaría de definir.

 

Pasó un día, una semana, un mes… y nos convertimos en algo que solo nosotros entendíamos. Con el otro nos sentíamos mejor: sin ocultarnos, sin temor, solo amor.

 

El amor que tanto anhelé llegó sin pedirlo. Simplemente pasó. Y supe que cada día a tu lado sería volver a enamorarme de ti… porque contigo me siento mejor.