Me senté a pensar en vos y en una rima
se me achicó el corazón.
Dejé a la prosa desnuda de adornos,
Y te escribí directo y en seco.
No porque no quiera engalanar tu belleza que sigue intacta, sino que el tiempo vuela y ya no estamos para vueltas.
Es que esta tarde sabemos lo que queremos.
Y ya no estamos para el derroche,
Porque hoy cada linea me pesa y me cobra impuestos.
Y la poesía no me sale tan fácil.
Ya no la busco. Ya no la encuentro.
Pero de cuando en cuando, de cuento en cuento, algo se asoma.
Si supieras cuanto aprendo, si supieras las historias que te quiero contar, si supieras los ratitos que paro a pensar en ti.
Mejor que te enteres en los versos y no porque mis malos hábitos te llamaron a la puerta, para ver si todavía esperas a alguien te cure de tu insomnio, porque del mío ya nadie me salva.