Ella fue la golondrina que alegró mi verano
y comió del dulce alpiste que le brindó mi mano
Ella fue la tormenta que transformó mi vida
y encontró mi alma despierta, cuando estaba escondida.
Ella fue de todos mis versos, el verso más anhelado
que a pesar de mi ausencia, permanece a mi lado.
Fue la mañana fresca y el caluroso atardecer
y la que dejó en mi cuerpo, impreso, su perfume de mujer.
Ella fue el preludio de un amor soñado
y el último suspiro de mi corazón enamorado.
Ella fue serena como la noche y diáfana como el día
y la que siempre me inspiraba a escribir bellas poesías.
Ella fue un jardín de belleza y de ternura
y mi tema preferido para cantarle a la luna.
Me abrazó en el silencio más triste de mi historia,
quedándose plasmada, para siempre, en mi memoria..