sominona

mucho ruido


Hablando pasamos el día.
Se nos llenan los oídos
con el ruido de palabras
vanas, vacías, como un eco
que ensordece el alma.
Parece que aprender
no queremos, sin pensar,
solo buscando pasar
el rato riendo del de al lado.
Dejó de interesarnos, incluso,
la sombra del árbol
que tapa nuestra casa,
para preferir la leña
de la burla diaria.
Sintiéndonos más listos
y echando unas risas,
cuando realmente la risa
la echamos al mirarnos,
de frente en el reflejo
claro de un lago.
Porque es su claridad
la que refleja nuestra maldad:
pues vemos que sabemos
lo mismo
que quien admitió
no saber nada.
Así terminamos los días,
igual que empezamos