Hoy he despertado, es las tres de la mañana, alisto la madera y la caldera con tesón, para que la máquina marche sobre rieles, a puro vapor y a todo galope en su misión.
Las lineas ferroviarias quian mi día y mi vida, entre vagones y estaciones de cada región, uniéndose en esta dulce ilusión que, poco a poco, enternece mi corazón.
Voy sonando mi llegada en cada corazón, porque lo mío no es por simple devoción : es arte que brota en cada rueda que fricciona el riel con su canción.
Lo que yo traigo es mirra y miel para las almas sedientas de calor, ¡por aquel que busca comprensión en el estruendo de este motor!
Al llegar a su destino elegido, mi motor al fin comprende su razón: descansa, se apaga y reposa en la casa de cada corazón...
Pedro Novoa Pavon...