JoseAn100

Escribir con el corazón...

Es un escrito interno, honesto y sincero, que no busca el artificio ni la forma perfecta, sino cierto equilibrio en lo que se dice. Tiene algo de extraño y de difuso, como todo testimonio que nace desde dentro: no está libre de fallos, pero precisamente por eso resulta humano.

 

No necesariamente habla de amor ni pretende ser romántico. Más bien se acerca a una forma de alegría tranquila, o a una verdad serena, siempre que conserve esa sensación de autenticidad que deja ver algo del que escribe. En ese gesto, casi sin proponérselo, aparece un rasgo, una huella.

 

Al lector le llega sin demasiado esfuerzo, sobre todo cuando encuentra en esas palabras un punto de encuentro. Porque este tipo de escritura expone emociones que, aunque nacen de lo individual, tienen algo de público. Son, muchas veces, pensamientos íntimos que otros reconocen como propios.

 

Escribir así requiere cierta valentía. Hay en ello una búsqueda —a veces incluso de belleza—, pero también una forma de generosidad: la de quien comparte algo de sí mismo, ya sea desde la calma o desde la rebeldía. Por eso resulta difícil juzgar este tipo de escritura, que no se sostiene tanto en la forma como en la verdad que intenta transmitir.