Maldita infamia es lo que soy.
Un desastre sin inicio o un final,
una pobre miserable
que se tropieza en sus sueños,
que se enreda en su melancolía
y se deja morir en su putrefacta cama,
porque sé hacer de todo
y a la vez no sé hacer nada bien.
Maldita sin talento,
tonta que solo sabe truncar su propia existencia.
Soy una miserable autoproclamada,
un parásito que se alimenta de la codescendencia
porque no sabe valerse por sí misma
y simplemente elige navegar
en los \"quizás\", en los \"hubiera\"
más que dejar el maldito chaleco salvavidas
y atreverse a nadar más allá de la orilla.
Allá donde hay tiburones, donde hay monstruos
pero también está lo que más anhelo,
lo que más desperdicio:
oportunidades.