La distancia es pésima para los abrazos.
Aun así, te encuentro cada noche
cuando cierro los ojos,
ahí no hay horarios.
Tú allá con tu café de las 7,
yo aquí con mi insomnio de las 12,
y en el medio, un hilo invisible
que tensa cada vez que llega un mensaje tuyo.
Guardo tus \"buenos días\"
para mis \"buenas noches\",
y el mundo gira más lento hasta el día
llegue de estar juntos y entrelazar nuestro cuerpo con el deseo ardiente que escribimos en texto.