Yo sé que tú me quieres, no lo dudo;
y sé que tu cariño me alimenta
así como las uvas con las fresas
que dulces saboreo yo con gusto.
Y vamos caminando por el mundo
en busca de las cosas que son buenas
y justo en las montañas y las sierras
se encuentra lo que es mío y lo que es tuyo.
Quisiera que el buen tiempo no pasara,
quisiera se quedase, detenido
y juntos de la mano, con el alma,
siguieran nuestros pasos peregrinos
tan libres como el ave con sus alas
que vuela y va libando muchos lirios...