Contigo el amor no fue urgencia, no fue herida cerrándose a medias, no fue rescate.
Fue calma.
Como un oasis que no nacio del desierto, sino de la abundancia, de la simple y extraña certeza de que todo está bien.
Como el agua que brota, aún cuando no exista la sequía, porque el idioma del dolor, contigo, simplemente no existe.
Y es que el amor, debe ser un lugar de donde nadie se salva, porque si lo hayas, sabrás como yo, por qué no te estás hundiendo.
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Rafael Blanco López
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