Cuánto gusté de Marcel,
con su lenguaje tan fino,
otro grande en mi camino
fue Joyce, nadie como él;
fue Kafka siempre fiel
laberinto con espino,
Hesse me enseñó ese destino
do fuerza vence lo cruel;
con Bécquer llegó el amor,
con Cervantes la conciencia
y con Dante Cielo e Infierno;
con Homero ese valor,
con Virgilio luz y ciencia:
con Sor Juana viento tierno...