Nathanael Gellibert.

Abril.

Te me vas de entre los dedos
dulce abril apasionado,
con tu esencia, con tus flores,
con tus brisas, con tu encanto.

Ya te vas, te vas muy lejos
y no oiré yo más tu canto,
mas la estrella azul del cielo
te hará sorber la hiel a tragos.
Seré yo que en tu silencio
esté mi sangre derramando
sobre tierra, mar y viento
con la mente al otro lado.

Ya te vas para dejarme,
bello abril ensangrentado. 

No sabré jamás que vivo,
pues quien soy me lo has quitado;
con ensueños, con mentiras,
¡Con tu amor encenizado!