Te me vas de entre los dedos
dulce abril apasionado,
con tu esencia, con tus flores,
con tus brisas, con tu encanto.
Ya te vas, te vas muy lejos
y no oiré yo más tu canto,
mas la estrella azul del cielo
te hará sorber la hiel a tragos.
Seré yo que en tu silencio
esté mi sangre derramando
sobre tierra, mar y viento
con la mente al otro lado.
Ya te vas para dejarme,
bello abril ensangrentado.
No sabré jamás que vivo,
pues quien soy me lo has quitado;
con ensueños, con mentiras,
¡Con tu amor encenizado!