Tanto con el amor nos arropamos
sin poder ver que fueron todo humos,
que las almohadas llenas de negrumos
cavilan para ver si las mojamos.
Y tanto es el dolor que ambos portamos
de ver llamas de amor hechas consumos,
que perdemos la vida en sus insumos
y el hielo con las venas afilamos.
¿Para qué tanto amor nos concedimos
sabiendo por posibles los asomos
del resultado trágico que vemos?
Para poder decir que nos quisimos,
pues sabemos amar tal como somos,
y así, sinceramente, nos queremos.