Aitor Muñoz Pérez

A un amor correspondido sin correspondencia

Tanto con el amor nos arropamos

sin poder ver que fueron todo humos,

que las almohadas llenas de negrumos

cavilan para ver si las mojamos.

 

Y tanto es el dolor que ambos portamos

de ver llamas de amor hechas consumos,

que perdemos la vida en sus insumos

y el hielo con las venas afilamos.

 

¿Para qué tanto amor nos concedimos

sabiendo por posibles los asomos

del resultado trágico que vemos?

 

Para poder decir que nos quisimos,

pues sabemos amar tal como somos,

y así, sinceramente, nos queremos.