Nunca el agua se detiene;
Cuando llueve , mucho menos
Y resbala por sus senos
Cayendo desde sus sienes
Agua qué limpias su cuerpo
Dejándola nacarada
Tan tibia, tan perfumada
Como si fuera un acuerdo
Agua siempre cristalina
En tus lagrimas naciendo
Tal si fuera lluvia fina
Fría nos va estremeciendo
Crispada tu piel divina
Al estarnos despidiendo
¿Lloras por esta partida?
-¡No amor!, me siento querida-
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Salvador Santoyo Sánchez
5/01/2026