Cuatro y tres, cuarenta y tres,
y vivo sin stress
desde los treinta y tres...
Y soy un impresentable
que está sin nadie,
por el arte de no merecer...
Escuchando quejarse
de que soy un irresponsable,
a más no poder...
Pero sé escoger
qué clase de día quiero tener,
para no comprometer...
Cuatro y tres, cuarenta y tres,
y viviré sin stress
hasta los ochenta y tres...