Las emociones son como las flores que crecen
poco a poco.
Así como ellas, si no las cuidas
se dañan,
Porque cuando no cuidas a la flor
poco a poco esta se entristece
por falta de amor,
de cuidados
y de protección.
La flor se va apagando,
va perdiendo su brillo,
su luz y su belleza
hasta terminar marchita.
Así mismo las emociones
se vuelven sentimientos negros,
que entristecen nuestros corazones
y acabamos con el alma
ennegrecida.
Si no cuidas tus emociones,
estas se vuelven sombrías,
evocando sentimientos
que nos amargan el alma,
que enceguecen nuestros espíritus.
Esos turbulentos sentimientos
apagan nuestro brillo,
nos apartan de nuestra esencia,
y poco a poco,
como la flor que no fue cuidada,
perdemos nuestra belleza
hasta terminar,
marchitos.
Que suena casi como malditos.
Entonces…
Así como a la flor,
debemos cuidar nuestras emociones,
arrancando las raíces malas
para ser una hermosa flor.
Y así nuestras emociones no nos marchiten.
Y entonces, así ser,
como aquella flor de loto,
bella y resiliente.