Romperé mis garras, sobre las piedras de mil acantilados,
para no poder lastimarte al abrazarte.
Cortaré mis alas, mis colmillos para resoplar en silencio,
mi salvaje melodía.
Para luego fallecer consumido por mi endulzada sangre.
Siendo fiel a tu infidelidad, leal a tu supino desprecio,
como marioneta desechada,entre hilos enredados.
Escenario abandonado, doloro y arruinado,
para cuando reabra el infierno,
esta espera habrá terminado.