Javier Julián Enríquez

De la fragilidad y el valor de la vida

En tenue velo, edad fugaz declina,
vana honra que el deseo solo inflama,
riqueza fútil que en su sombra brama
lo que un suspiro a la nada confina;

el tiempo, que con paso no camina,
las horas de la vida desentrama,
y en el teatro del mundo, en gran drama,
la fortuna así es su sombra y su ruina.

Callada muerte, mi esquiva enemiga,
que en lid perpetua contra el ser combate,
mi salud con su hielo se fatiga;

y en este ciego y lánguido debate,
es dulce ironía que el alma siga
viviendo solo de lo que la abate.