Sheilo Sanz

LLAMA ELEGIDA.

LLAMA ELEGIDA.  ðŸŒ¹

Existe en tiempo remoto,
un recuerdo taciturno.

¡ Donde sé...  que fuiste mío  !

Como llama elegida,
por mi corazón seducido.

Mientras conspiraban cercanas,
las estrellas ponientes.

Que tenían leyenda diferente.

Fuiste ese puente invisible,
que me hacia mirar el Cosmo.

Que nunca parecía verme,
entre tanto diminuto entorno.

Que nunca se elevo del suelo.

Era expectante la intriga,
que me sostenía distante.

De tus advertidos viajes estelares,  con promesa de retorno.

Demorando tanta espera...
con ansia siempre impetuosa.

¡ Que deseaba entregar todo !

Siempre fue así...
¡ un constante devenir !

Que también te alejaba,
de mi limitada existencia.

Que no me incluía...
en tu libertad eterna.

Sorprendida fuí un día...
cuando decidiste quedarte.

Como promesa concluida...

De un tiempo que ofrecía
ilusión perpetua.

Rompiendo  la distancia,
que ya era insostenible.

Durante cada propósito pensado,
que sellaba tu decisión.

Era un acto voluntario...
que determinaba tu firmeza.

Cuando tu alma ya no deseaba,
tender espacios vacios

Entre tanto suspiro eterno,
conectando lo que somos.

Pero también aquí...
en este suelo de nadie.

Que ha parecido de todos...

Sin entender su siempre
impositivo poder.

Que mueve destinos ciegos,
que parecen no saber nada.

De lo que existe aquí...
como control absoluto.

También ha sido imposible
esa niebla sólida y permanente.

Que sin duda es erigida...
como terminante ley obligatoria.

Doblegando toda voluntad.

Que nadie intenta develar,
como absurda realidad impuesta.

Mientras se ha creado
una vorágine distinta.

De sucesos instintivos.

Pero con intención parecida,
para separar las alma.

De su verdad genuina,
que las hace inmortal.

Desde un origen selecto,
con particular identidad.

Sé que duele hondo el recuerdo,
que no parece existir revelado.

Ni plasmado en la memoria,
como punto evidente.

Pero que se siente como vida,
que se niega a renunciar.

Todo aquello que ya conoce...
como perfecta percepción.

Que se acoge en el alma.

Esta meticulosa forma encubierta.

De inducir un efímero
sueño disperso.

Que justifica esa inexactitud...
fraccionando la consciencia.

Como analógica vida que respira,
en ánfora que quema con punición.

Cuando es demasiado sentir...

Lo que no se puede explicar,
con juicio preciso ni significante.

Pero que arde como vida
siempre palpitante.

En cada sensible alma
que se siente diferente.

Sé que hay latitud oscilante,
¡ entre tu esencia y la mía !

Atrayendo nuestras almas
con perceptiva exactitud.

Cuando vicisitudes existenciales,
por algun canal nos acercan.

Para que nunca olvidemos.
que nuestros sensibles latidos.

Eternamente se extrañan.

 

Autor. Consuelo Sanchez.