Muchas cosas del tiempo oscuro
torpes y famélicas de padecer
me transportan
-siempre me están llevando-
a un solo instante
vivaz y refulgente.
Por todo lo agrio que voy
los días y las noches del hoy
me dirijo a un dulzor del futuro
sedoso y embriagante.
Lo decadente y flemático, infalible,
cual fantasma codiciando un vals
me lleva a lo envidiable y potente.
Eso que comenzará
al deshojar tus yemas
el iris de mis caderas
y que acabará infinitamente veloz
cuando se desmaye la luna
en los brazos del sol.
¡No puedo más,
…amor!
Como ella
caeré esta vez
impresa en tu húmeda piel.
Con mi cara en tu pecho
y mi palma en tu vientre
ya no despertaré…
Y así
-alma de mi alma-
seré por fin, en ti,
cósmica suave muerte
y eternidad sin espera
-sin ponzoñas, sin pena-
sobre el jardín de tu corazón.
Sin aprensión -como fue tu pasión-
con desgarro -como fue mi agonía-
sostenme así
parda, serena, feliz
un santo tiempo de perdón y silencio
hasta que te quiebres por divisar
dos lunas en el cielo.
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P-Car
Paty Carvajal-Chile
N°1239 - 24.06.2021
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