Delgado aceite penetrante e invisible
que impregnas y desbloqueas los atascos.
Disuelves la herrumbe existencial.
Su esencia es asombro,
es emoción primigenia
que lubrica cada junta de nuestra psique.
Actúa como un multiplicador de perspectivas.
Rompe el almagre de pensamientos rígidos,
la fijación de problemas únicos.
Abre decenas de candados cognitivos.
Un instante de auténtica sorpresa;
agudiza el gusto,
el tacto y el oído.
Lo que es gris y plano
le da brillo vívido y estratificado.
Hace brotar nuevos matices
en lo cotidiano,
en lo herrumbroso.
Ostenta una capacidad de engrasar
cada receptor sensorial.
Multiplica simultáneas percepciones.
Lubrica y hace girar la rueda del impulso.
Repele la pereza o el miedo.
Atiza la chispa del asombro.
Es emisión exponencial
que nos vuelve permeable a otros.
Abre bisagras de toda comunidad.
Basta una pequeña gota o atomizada
para que todo el mecanismo
de la presencia vuelva a girar.
Nunca se acaba,
una y otra vez,
infinitamente.
26-04-2026
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