VIAJAR SIN FRENO
En todos mis viajes por el norte de Europa
siempre se dio, por lo menos, un día de lluvia,
ventoso, una calle recientemente llovida,
y el tránsito por las plazas mojadas, resbaladizas
en las que se muestra la auténtica
forma de ser del viaje, donde ya no es amable,
pero ofrece, por contra, algo más
genuino y humano en su aspecto, en sus gestos,
con frío, que muestra un lugar cotidiano
y más fiel, sin rubor, a sí mismo.
Y esto es lo que andaba yo con ansia buscando,
una puerta entreabierta, secreta, la salida
que lleva a otro mundo,
a una cosa del todo distinta.
Gaspar Jover Polo