Sandra, era
una mujer
de estatura
mediana, le
costaba llegar
a las estanterías.
Las habían colocado
recientemente,
sin tener en cuenta
su altura.
Así que necesariamente
debía subirse a
un banquillo para
llegar y abrir unas
puertas , de ahí
extraía el café.
Un tarro meticulosamente
guardado, para
que cada día fuera
un buen comienzo,
para empezar con
toda la energía
necesaria para
la larga jornada.
Su gato, la miraba
sorprendido de
que no tenía
puesta su comida
Ella la había dejado
a un costado de la
puerta, del lado
de afuera y
alguno en la noche
se había comido
toda la ración.
Un trueno, un
viento no anunciado,
se aventuró ...
La sorpresa, el
paraguas no sería
de gran ayuda,
un par de botas,
y a marchar ponerle
la mejor cara
al día.
(rosi12)