priscylla

La Arquitectura del Despertar

 

Se agita la espiral de la mente incesante,

ruido que no cesa,

un hambre de control que nos devora.

Planeamos el mañana olvidando el ahora,

perdiendo el hilo propio, la voz, la esencia...

ajenos a nuestra propia existencia.

Nos arrastra la inercia del mundo impuesto:

la prisa, la máscara, el juicio ajeno.

Ese miedo constante a no ser suficiente,

a no tener lo suficiente,

a ser solo un náufrago en la corriente.

Y en este estruendo... ¿dónde habito yo? ¿Deseo este peso? ¿Necesito este velo?

¿Quién soy bajo el cielo?

¿Desde qué abismo estoy viviendo?

¿Acaso... estoy viviendo?